En qué puede ayudar el CRO a mi e-commerce

Todos los gestores de tiendas online tienen como objetivo vender. Sea lo que sea lo que ofrezcan a sus usuarios, productos o servicios, su meta es poder hacer un negocio rentable con su actividad comercial digital.

Tanto para los que venden a volúmenes deseados, como para los que saben que deben mejorar su estrategia de alguna forma, recomiendo que cualquier e-commerce pase alguna vez por un proceso de CRO.

¿En qué consiste? El CRO, en inglés, significa Conversion Rate Optimization. Para que nos entendemos: Optimización de la tasa de conversión. En definitiva, una conversión se da cuando un usuario realiza en la web una acción que cumple un objetivo para la tienda virtual. Es decir, en este caso una conversión sería cuando un usuario realiza una compra, aunque para páginas web que no llevan tienda integrada e incluso para los e-commerces, una conversión puede suponer que el usuario se registre en su página, que comparta un contenido o que interactúe de alguna forma con el sitio web.

El proceso de CRO lo que hace es analizar la web en su conjunto y todos sus elementos como integrantes de la misma, para evaluar si existe un modo de optimizarla con el objetivo de optimizar al mismo tiempo sus conversiones.

Se trata de un proceso que contempla tanto el análisis como el testeo y la evaluación de resultados.

Y es que es importante tener en cuenta la posición, tamaño, tipografía y colores de los elementos que más involucran al usuario en el proceso de compra, como por ejemplo, los botones de llamadas a la acción, el carrito de la compra, el formulario de compra, los productos/servicios de la página, etc.

Por ello, un análisis CRO es muy importante y todos los comercios electrónicos deberían someterse a él al menos una vez en la vida de su página.

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