En qué consiste el cromado de grifería

Todos los hogares cuentan con piezas de grifería en baños y cocinas, por ejemplo. Y debemos tener en cuenta que esas piezas, hasta llegar a tener la forma y el tamaño que vemos actualmente, han pasado por un largo proceso de trabajo.

En primer lugar, cualquier pieza metálica debe pasar por un proceso de lijado, el cual puede realizarse tanto de forma manual como de forma automatizada, a través de un robot de lijado. Esta última opción, en efecto, una mayor productividad en los procesos de lijado de grifería. Sin embargo, existen piezas que, por su naturaleza, forma, tamaño o especiales características.

Tras esta primera fase, llega el momento de pasar al siguiente paso: el proceso de pulido. En él, la piza, que ya ha cogido previamente su forma y tamaño, estabiliza sus dimensiones, limpia la pieza, la abrillanta y elimina las imperfecciones de su superficie.

Si en el proceso de lijado se suele emplear el 75% del tiempo total destinado a trabajar la pieza, el pulido se lleva el otro 25% del tiempo invertido. Del mismo modo que ocurre con el lijado de grifería, en el pulido también se pueden utilizar dos métodos: el manual y el robotizado.

Y, en tercer lugar, llega el último proceso, no por ello menos importante. Se trata de la fase de cromado niquelado, en la cual las piezas metálicas adquieren su brillo y aspecto definitivo. El cromado de grifería consiste en un proceso en el que se sumergen las piezas en finas capas de cromo y níquel hasta conseguir el aspecto deseado.

Por lo tanto, podemos observar que sin esta última fase no se conseguiría que el acabado final de la grifería fuese perfecto. Por ello, el cromado y niquelado de metales se configura como un proceso muy importante dentro del pulido de grifería sanitaria.

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