Cómo empezar a preparar el nuevo año en la oficina

Estamos en noviembre, sí, pero quien es más previsor es el que antes puede empezar a trabajar con toda la tranquilidad del mundo. El cierre de un año es una época intensa y de mucho trabajo y estrés en el que confluyen varias tareas. Una de ellas es la de llegar a todos los proyectos que finalizan plazos, otra es la de hacer revisión total del año, y también está, y no menos importante, la de preparar todo para arrancar el año con todo a punto. Tres procesos que se dan cita en estos dos últimos meses, ¿cómo afrontarlos?

Afrontar el final del año empresarial

Es importante que durante todo el año se haga una planificación sobre el transcurrir de los proyectos vigentes. Una manera fácil y rápida de poder saber cómo avanzan y qué items faltan por terminar. Ya sea con documentos en Excel, con pizarras a plena vista para el departamento… son varias opciones.

La cuestión es usar estas herramientas para que, aunque el año esté acabando y haya proyectos que hayan durado más de la cuenta, se puedan alcanzar los objetivos iniciales planteados de forma satisfactoria y cumpliendo los tiempos.

Revisión del año

Otro de los puntos clave a tratar durante estas fechas es la evaluación del desarrollo del trabajo, los clientes y los trabajadores. De esta forma, con esta revisión es posible ver aquellos aspectos a mejorar, o incluso también sirve para premiar por la buena actuación de los trabajadores y la empresa en general. Es un balance de cómo ha funcionado el año en términos económicos, de objetivos y con una visión de futuro.

Preparación del nuevo curso en la oficina

Dentro de los pasos que también es conveniente dar en estas épocas del año están los que se hacen pensando en el devenir de la empresa. Entre ellos la mejora del ambiente, las herramientas y el material para la oficina. Una actualización de los sistemas y del espacio, así como la adquisición de ciertas máquinas o útiles que se van gastando por su uso.

En este punto entran objetos tan rutinarios como las impresoras, papel de imprimir, bolígrafos, material de escritorio en general… y también otros que pueden ser de gran ayuda para la compañía como las pizarras de gran tamaño, las destructoras de papel, proyectores o incluso un nuevo mobiliario y distribución de la zona de trabajo.

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